Discusiones tontas

Hoy vamos a hablar de las discusiones tontas, sobre todo si quieres construir una pareja en serio

Tener discusiones es parte de cualquier relación. No podemos estar de acuerdo en todo ni congeniar al 100% con el otro. Pero ni faltarse el respeto ni pelearse constantemente por todo son síntomas de una relación sana y positiva.

Lo que sucede, además, es que muchas de esas discusiones suelen ser por cosas tontas, como dejar la tapa en el baño levantada, la ropa interior secando en la ducha o no sacar la basura.

Si sumamos una discusión por cada una de esas cosas, sobre todo en una pareja que convive, el nivel de estrés y malhumor puede ser insoportable. ¿Y para qué? ¿Es realmente necesario?

En este post te contaré algunas de las peleas tontas que es mejor evitar si quieres tener una relación seria y saludable. Eso sí, tú sabes bien si estas peleas son solo parte de la rutina o si son solo excusas que hacen salir a la luz cuestiones más profundas de la relación, que te está diciendo en verdad que las cosas no están funcionando bien. Debes analizarlo con mucho cuidado.

Empecemos con esas discusiones tontas que es mejor evitar.

1) Demostrarle al otro que eres capaz

Hay personas que, cuando se ponen en pareja, tienden a querer llevar el control de las situaciones; incluso, del otro. Por eso, muchas peleas pueden surgir inconscientemente solo por su necesidad de demostrar que estás en una posición superior, y que el otro está equivocado o lo hace mal.

Aquí hay mucho ego que necesita trabajarse para evitar las peleas y para no hacer sentir al otro mal, solo para demostrar quien lleva el timón, el control, el mando. ¿No es mejor un liderazgo compartido en la pareja? Es una relación de pareja. No estás en el ejército. Si quieres mandar a alguien, cómprate un perro y ordénale que busque el hueso. A tu pareja, mejor déjala quieta y amala.

2) “Tú empezaste”

Esto nos hace recordar las peleas de niños que se echan la culpa entre ellos, justificando sus equivocaciones en que “el otro empezó” o que “el otro también lo hizo”.

Esto, en los adultos, funciona igual: es una manera de no hacerse cargo de las propias palabras, acciones o sentimientos. No digas “tu empezaste”. Di mejor “¿Cómo podemos llegar a un acuerdo?

3)”Olvida los temas ya, supuestamente, olvidados”

Algo muy común en las parejas también es discutir por cosas que ya pasaron, se hablaron y supuestamente quedaron atrás. Traerlas una y otra vez al presente es indicio de que algo de eso aún está afectándole a alguno de los dos. Es mejor hablarlo que mentirse y decir que quedó atrás cuando constantemente es motivo de una discusión. Hay que hablar profundamente para dejarlo, de una vez, en el pasado. Como siempre digo, pasado, pisado.

4. Leer la mente

Hay personas que se ofenden fácilmente cuando las cosas no se hacen o salen como quieren o las imaginaron; incluso, aunque no se las hayan comunicado a sus parejas. Pretenden que el otro les “lea la mente”, los interprete y haga justo lo que necesitan, ¡que ni siquiera saben bien qué es! ¿Por qué? Porque no se lo has dicho. Puede que no sea un pendejo, pero no adivino. Así que es mejor hablar. La comunicación es básica.

Esto es señal de madurez. Precisa de autoconocimiento y comunicación para evitar las peleas. Y también requiere una cuota de aceptación que no todo en la vida sale tal cual lo esperamos o queremos.

5. Tomarse todo como algo personal

No todo en el cerebro y corazón de nuestra pareja somos nosotros. Puede estar de mal humor por el trabajo, cansada, pasando procesos personales que no tienen nada que ver con nosotros; y no necesariamente quiere contarlo todo. Dejar espacio y respetar su tiempo es signo de madurez y un buen augurio para una pareja sana y duradera.

Así que menos discusiones y más besos apasionados.

Jorge Álvarez Camacho

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